
Por favor, quiero que sepas que yo necesito que me sostengas. Aunque no te lo diga y aunque a veces te diga que no.
Por el momento no te pediré ayuda, no soy capaz, estoy demasiado aturdida como para hacerlo, pero sigo deseando que estés ahí.
No espero que me hagas sentir bien, ni que nadie haga desaparecer mi pena. En este momento nadie puede.
Necesito que alguien me ayude a calmarme, a aceptar mi dolor, y que ese alguien sea lo suficientemente listo como para entender que mi impotencia me impide aceptar la ayuda de cualquiera.
Llámame si no soportas tu dolor, yo no tengo fuerzas para coger el teléfono y llamarte.
Espero que algún día puedas entender mis enojos y perdonar mis exabruptos.
Lo que más me enoja no eres tú, ni tampoco el mundo. Es sabes que he perdido para siempre a quien más quiero, a la única persona a la que amo.
No existen atajos en el camino de las lágrimas, así que ya no trataré de evitarlas. Te aseguro que llorar es bueno para mi, aunque nunca me atreviese a hacerlo a tu lado. Hubiese sido maravilloso, un gran consuelo.
No se lo contaré a nadie, porque tratarán de animarme comparando mi perdida con otras peores. Mi pena es mía e intransferible. No todos comprenden lo que estoy viviendo.
Habría personas que me dirían, “ Tienes que ser fuerte”... Francamente, no les haría caso. No tengo que ser nada ni dejar de ser nada. No quiero dar explicaciones ni pedir permisos.
Tampoco quiero escuchar afirmaciones como.. “ Fue lo mejor que podía pasar” porque sé que no es verdad.
Me hundiría que me dijeran: “ Me imagino cómo te sientes::”. Nadie puede.
Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el pasado, y, al principio me lo repetía una y otra vez “ deja esto atrás, olvídalo todo, y sigue adelante”... pero no puedo pedirme tanto a mi misma. Esta es mi vida, deja de hacerte la fuerte de una vez por todas, no lo eres.
Entiende que no podía compartir el momento tan feliz que estabas viviendo. Me gustaría haber podido hacerlo.
Intentaré basar mi vida en encuentros casuales contigo, de hecho lo haré, porque es lo único que me queda ahora mismo.
He llegado a la conclusión de que necesito ser yo, y necesito no olvidarte. Solo quiero encontrar la manera de recordarte en paz.
Cuánto me duele no haberte pedido que me abrazaras, que me tocaras el pelo y que me dijeras que cuento contigo. Cuanto me duele no haberte pedido que pasaras el resto de tu vida a mi lado. Cuanto me duele que no aprendieras a vivir y a volar conmigo. Cuanto me duele no haber salido gritando de aquel bar y decirte que te amaba...
Cuanto me duele todo, pero una vez más ... la vida me sorprendió.
Por el momento no te pediré ayuda, no soy capaz, estoy demasiado aturdida como para hacerlo, pero sigo deseando que estés ahí.
No espero que me hagas sentir bien, ni que nadie haga desaparecer mi pena. En este momento nadie puede.
Necesito que alguien me ayude a calmarme, a aceptar mi dolor, y que ese alguien sea lo suficientemente listo como para entender que mi impotencia me impide aceptar la ayuda de cualquiera.
Llámame si no soportas tu dolor, yo no tengo fuerzas para coger el teléfono y llamarte.
Espero que algún día puedas entender mis enojos y perdonar mis exabruptos.
Lo que más me enoja no eres tú, ni tampoco el mundo. Es sabes que he perdido para siempre a quien más quiero, a la única persona a la que amo.
No existen atajos en el camino de las lágrimas, así que ya no trataré de evitarlas. Te aseguro que llorar es bueno para mi, aunque nunca me atreviese a hacerlo a tu lado. Hubiese sido maravilloso, un gran consuelo.
No se lo contaré a nadie, porque tratarán de animarme comparando mi perdida con otras peores. Mi pena es mía e intransferible. No todos comprenden lo que estoy viviendo.
Habría personas que me dirían, “ Tienes que ser fuerte”... Francamente, no les haría caso. No tengo que ser nada ni dejar de ser nada. No quiero dar explicaciones ni pedir permisos.
Tampoco quiero escuchar afirmaciones como.. “ Fue lo mejor que podía pasar” porque sé que no es verdad.
Me hundiría que me dijeran: “ Me imagino cómo te sientes::”. Nadie puede.
Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el pasado, y, al principio me lo repetía una y otra vez “ deja esto atrás, olvídalo todo, y sigue adelante”... pero no puedo pedirme tanto a mi misma. Esta es mi vida, deja de hacerte la fuerte de una vez por todas, no lo eres.
Entiende que no podía compartir el momento tan feliz que estabas viviendo. Me gustaría haber podido hacerlo.
Intentaré basar mi vida en encuentros casuales contigo, de hecho lo haré, porque es lo único que me queda ahora mismo.
He llegado a la conclusión de que necesito ser yo, y necesito no olvidarte. Solo quiero encontrar la manera de recordarte en paz.
Cuánto me duele no haberte pedido que me abrazaras, que me tocaras el pelo y que me dijeras que cuento contigo. Cuanto me duele no haberte pedido que pasaras el resto de tu vida a mi lado. Cuanto me duele que no aprendieras a vivir y a volar conmigo. Cuanto me duele no haber salido gritando de aquel bar y decirte que te amaba...
Cuanto me duele todo, pero una vez más ... la vida me sorprendió.